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Los socios opinan: Las repoblaciones artificiales de salmón no funcionan

Fecha: 11 de Mayo de 2015

Las repoblaciones artificiales de salmón no funcionan

Sé que abuso un poco de vuestra amabilidad para publicar algunas de mis observaciones, pero es que considero muy importante seguir aportando datos que ayuden a corregir decisiones absolutamente equivocadas, por muy bien intencionadas que sean.

Ayer en estas mismas páginas se anunciaba una iniciativa de las Mestas por la que se pone un  teléfono disposición de los pescadores que deseen "donar"  salmones vivos destinados al desove artificial. Son muchos, y algunos de ellos veteranos, los estudios que demuestran que las repoblaciones no sirven para recuperar las poblaciones de salmón salvaje. Voy a centrarme en uno de los más recientes  publicado el pasado otoño en la revista Gamefisher, cuya autora es Janina Gray, científica responsable de la S&TA.

Ella cita varios estudios. Uno de ellos realizado en el río Dee (Escocia). Las investigaciones demostraron que sólo el 0,2% de los alevines procedentes de la cría artificial sobrevivían frente a un 4,6% de los que habían nacido naturalmente en el río.

La autora nos habla también de un segundo estudio, esta vez realizado en el Spey (Escocia) por la Fishery Board  que concluye que la contribución de las repoblaciones en las capturas es casi nula y que varía entre el 0 y el 1´8 %, es decir, prácticamente los mismos salmones que habían sido capturados para desovar.

En tercer lugar la Señora Gray cita otro estudio publicado en 2013 en el que se comparan ríos de Inglaterra y Gales  donde se repoblaba con otros donde no. La conclusión es que la repoblación no  incrementó el número de salmones que retornaron.

Pero no sólo se habla de las cifras, sino que también de que las investigaciones sugieren que las repoblaciones suponen un riesgo importante para la población salvaje de salmones cuando se mezclan peces repoblados con los autóctonos. Se pueden producir cambios genéticos en la fisiología, morfología, ecología y comportamiento. También se puede producir una competición dañina entre ambos en su búsqueda de alimento y hábitat cuando son juveniles.

Finaliza señalando que las percepciones de los pescadores son con mucha frecuencia totalmente distintas a la evidencia científica. Y pone dos ejemplos, uno del río Ranga en Islandia y el otro del Delphi en Irlanda. En el primer caso señala que el Ranga era un río estéril, es decir, sin salmones y  sin hábitat para el desove y los juveniles. Lógicamente la única solución era la repoblación mantenida con muchísimo dinero, razón por la cual los pescadores tienen que pagar mucho por el privilegio de pescar allí.  El caso irlandés se demostró económicamente inviable por sí mismo y sólo el poder monetario de los alojamientos adyacentes pudo aportar algo positivo.

Estudios como estos hicieron concluir en la Salmon Summit de la Rochelle en el 2012  que el mejor procedimiento para conseguir salvar la población de salmones en el hemisferio norte era la restauración del hábitat si queremos juveniles naturales del salmón sanos y abundantes. Y no matarlos. Esto último lo añado yo, porque en esas reuniones se da por supuesto.

Sé que las Mestas del Narcea, de la que soy socio fundador, lo hace con la mejor de las intenciones. También sé que el futuro que le espera a los salmones que algunos devolveremos al agua este año es muy oscuro. Ya hace años que aprendí que un salmón suelto volverá a  picar. Solo es cuestión de tiempo.

 

Vicente González Vega