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Fin de una campaña 2011 buena para los pescadores y mala para el salmón

Fecha: 03 de Agosto de 2011

Oviedo.- Alguien dijo en su día que lo bueno duraba poco. Y no lo faltaba razón, porque trasladado a la actividad que concita la pasión de los pescadores deportivos, que es como todos podrán suponer la pesca del salmón, la campaña de pesca de esta especie piscícola ha llegado a su fin, lo cual obligará a los aficionados a recoger los aparejos y esperar a la apertura de la próxima temporada, que si las cosas se desarrollan dentro de lo que viene siendo habitual en las los años precedentes, tendrá lugar allá por el mes de marzo de 2012.

Desde el punto de vista de la estadística, la campaña que acaba de pasar a la historia ha supuesto el retorno y captura de un número de salmones significativamente superior a los registrados en los años 2009 y 2010, cerrando con un total de 1.044 ejemplares oficialmente controlados por la administración de pesca del Principado de Asturias, lo cual ha llevado implícito triplicar las capturas de 2009 y casi quintuplicar las de 2010. Sin embargo, en nuestra opinión y sin que ella pueda ser considerada como un dogma de fe, los números no invitan precisamente al optimismo y lo que en principio ha sido bueno para una parte de los aficionados, ha sido realmente malo para el salmón; no en vano habrá un millar menos de ejemplares adultos que han visto cortada de raíz su atlética carrera por alcanzar la meta que les condujo a los ríos donde en su día nacieron, es decir, el desove natural en el próximo otoño invierno que les permita garantizar su ciclo biológico y el mantenimiento de sus precarias poblaciones. Pese a quien pese, esto es así y nadie puede ponerlo en cuestión.

Los recursos naturales renovables, y el salmón atlántico lo es, al igual que sus parientes la trucha y el reo, forman parte de ese importante legado que la naturaleza ha puesto a disposición del hombre para que éste, haciendo alarde de un ejercicio racional, pueda contribuir al desarrollo económico de la región donde habita mediante su regulado aprovechamiento. Pero si ese recurso no se explota con cuidado y esmero, si la codicia forma parte del sentir y actuar cotidiano de ese hombre, el balance del mismo irá entrando en continua regresión y acabará por extinguirlo, con lo cual habremos conseguido la paradoja de transformar el recurso natural renovable en todo lo contrario: en un recurso no renovable, como si de un mineral se tratara. Y eso los asturianos no deberíamos estar en condiciones de permitírnoslo.

A lo largo de todos estos años de atrás, ya más de seis decenios, los registros oficiales de capturas de salmón en el Principado de Asturias, presentan una distribución en "diente de sierra", es decir, con "picos" y "valles" muy acusados que ponen en evidencia la insostenibilidad de la misma y una regresión alarmante del cómputo medio de la tasa de aprovechamiento, con pendiente de claro signo negativo que está conduciendo a la curva hacía el cero absoluto. Cuando lleguemos a este punto, y esperemos que ello nunca suceda, el ciclo biológico del salmón habrá tocado fondo y llegado a su fin, con lo que las estrategias para su conservación y protección habrán sido absolutamente estériles. Por tanto, hemos de evitar a toda costa que el salmón atlántico deje de ser un recuerdo en la mente de los ciudadanos; hemos de perseverar en reforzar las medidas tendentes a su protección sin detrimento de su pesca; hemos de ser consecuentes con nosotros mismos para saber diagnosticar y atajar el problema, lo cual nos obliga a sumergirnos en el sacrificio personal para que no tengamos que arrepentirnos en el futuro; para que nadie se vea en la necesidad de decirnos que hemos tenido el insano privilegio y la cobardía de haber hecho desaparecer el salmón de los ríos asturianos.

Los pescadores, todos sin excepción, estamos en la obligación de echar el resto para poder seguir pescando y disfrutando con los salmones asturianos, con la única condición de dejarlos en el río. Sí, amigos, esto les podrá parecer duro e incluso demagógico, pero mientras las poblaciones de salmón atlántico no se consoliden, mientras los retornos anuales no alcancen cifras que permitan mantener cada año 1.000 ó 2.000 parejas de reproductores en cada río, la única forma posible para su aprovechamiento es la utilización de técnicas de pesca no lesivas y el acotado permanente e integral de los ríos. Hemos de pensar primero en la especie para después hacerlo en nosotros mismos. Y todo esto es absolutamente compatible con más días de pesca; sin cupos por ríos que sólo benefician a unos pocos; sin ocurrencias de muy diversa índole que se proponen de forma interesada en los mentideros deportivos; y en suma, dejando que sea la administración la que con su sano y buen juicio establezca las medidas técnicas que mejor se adapten para el reforzamiento de la estrategia de protección y conservación de este formidable animal que platea en los pozos y rabiones de los ríos salmoneros asturianos. La REAL ASOCIACION ASTURIANA DE PESCA FLUVIAL no escatimará esfuerzo alguno para ayudar a que esto sea posible y colaborará con las autoridades competentes como siempre lo ha hecho. Todo sea en beneficio del salmón atlántico.

¡ARBÓN, RECONVERSION!

¡AGUA SI; SALMONES TAMBIEN!